sello nivel III

 

El terapeuta de Reiki, se ocupa de la persona como un todo

La misión del terapeuta no es centrarse en determinados problemas. Puede ser consciente de los síntomas que presente la persona a la que está aplicando el tratamiento, pero sabe que están allí simplemente para manifestar un bloqueo energético.

El terapeuta de Reiki no es médico por lo que se abstendrá de realizar diagnósticos y no recomendará medicación alguna.

El terapeuta de Reiki no transmite su propia energía (por lo que no se agota), se limita a canalizar la energía Universal a través de sus manos al ponerlas sobre el cuerpo del receptor (encima de la ropa o a unos pocos centímetros y siempre con el máximo respeto), en diferentes zonas desde la cabeza hasta los pies.

Por esta misma razón el terapeuta de Reiki no debe considerarse el ejecutor de la mejoría cuando se produzca, (es la energía la que sana, no el terapeuta)

Reiki te da energía y la lleva donde más la estés necesitando. Pero el proceso de sanación lo haces tú, recibiendo esa energía y empleándola. Entre sesiones tu trabajo debe continuar. Debes intentar mantenerte presente y observar tu propio proceso. Poco a poco te irás dando cuenta de que tu “Yo interior” sabe lo que hay que hacer para sanarse y sentirse bien.